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domingo, 19 de agosto de 2012

La felicidad frente a una buena película


La directora noruega Anne Sewitsky.


Una de mis sorpresas recientes en el cine ha sido la película Siempre Feliz (Happy, Happy, 2010), de la  joven directora noruega Anne Sewitsky (1978). La película trata de el encuentro de dos parejas y sus respectivas crisis.  La directora recorre ambas historias desde una perspectiva bastante singular, y tomando un poco la idea de mi querido amigo del blog Como un huracán común, Sewitsky se atreve a tratar lo que podría ser un verdadero drama y hasta melodrama, en una historia casi ligera, sin amarguras, salpicada de humor e inteligencia.


Las dos familias que protagonizan la película, la de arriba, 
lugareños de un pequeño pueblo, los de abajo, citadinos modernos.


Las actuaciones son estupendas y la dirección posee un ritmo que no decae, en el que, cada tanto, un quinteto de voces sirve como un telón teatral que se levanta de nuevo, recurso que ha sido utilizado por diversos directores como Fatih Akin, en su premiada Contra la Pared. Cabe destacar la terrible e inquietante intrahistoria entre los dos hijos de ambas familias.

En el festival de Sundance 2011 se llevó el premio a la mejor película y desde acá quiero celebrar este hallazgo veraniego que fue un verdadero aire fresco al cine que se está haciendo y celebro, además, que venga de una directora.

martes, 2 de noviembre de 2010

Al calor del sabor y las palabras


Desacralizo la salud, las dietas y las buenas costumbres. 
Hablo un idioma que cautiva al paladar
Carmen Mendoza Cámara


Hoy ha llegado a mi casa Al calor del sabor (México, 2009), una suerte de mezcla entre recetario mexicano, pequeñas crónicas y memorias, salpicadas de algún poema o narración. Su autora: Carmen Mendoza Cámara maneja la palabra y los fogones con gran agilidad. Su blog, Saborearte entusiasma tiene más de 120 seguidores de todo el mundo, y al igual que el libro, podemos asomarnos a su prosa fluida en la que predomina la cocina tradicional mexicana y parte de su cultura más allá de la culinaria.

El libro se compone en 12 partes a manera de calendario, en la que ciertas fiestas y temporadas van marcando los platos, lo que tocaría ahora en noviembre, por ejemplo, que se celebra tal día como hoy en México la fiesta del Día de Muertos, la receta del pan de muerto (ver imagen a la derecha), pero Carmen acompaña a su receta, además, por una historia magnífica llena de memoria mientras la abuela reza el rosario en el cementerio.

Os recomiendo el blog y el libro, pudiéndose comprar este último, escribiendo a sociedadamazona@gmail.com o si se está en México, directamente en:
-Restaurante Monte Kailas. Filosofía y Letras No. 17. Col. Copilco Universidad; Ciudad de México.
-Jardín Botánico Francisco Javier Clavijero. Km. 2.5 carretera antigua a Coatepec No. 351,   Congregación El Haya. CP: 91070; Xalapa.
- Librería El Alquimista. Morelos 1b. Col. Centro.Querétaro, Qro.

El libro se aleja de los dogmatismos, es como una conversación entre fogones, y si bien algunos de esos ingredientes serían en muchos lugares difíciles de conseguir, hay recetas que están al alcance de nuestras tiendas de alimentos o que bien podríamos adaptar con un poco de astucia a nuestros ingredientes más cercanos. Como diría mi queridísimo Fatih Akin: comida para el alma.

Altar erigido por el Día de Muertos*, en la que se ve a la derecha 
el pan de muertos como parte de la ofrenda a los difuntos.

*Imagen extraída del blog Ingas.

miércoles, 20 de octubre de 2010

El cine a Bocados/ VI Parte


American snack’
Para terminar nos asomaremos rápidamente al cine norteamericano, en el que claro, abunda su fast food, pero Tarantino lo recoge muy bien en Pulp fiction (1994). No en balde la película comienza y termina en una cafetería típica americana, y Mia (Uma Thurman) lleva a Vincent (John Travolta) a tomar batidos y hamburguesas en un restaurante con mesas dispuestas dentro de coches antiguos y camareros disfrazados de dobles de estrellas de los 40 y 50. Con ello le da coherencia al personaje, esposa de un mafioso, la cual no puede ser una mujer de gustos refinados. A ello se le suma la “filosófica” disertación de los dos gángster de algunas diferencias gastronómicas entre Europa y América:

    – ¿Y sabes cómo llaman al cuarto de libra con queso en París?  
    – ¿No lo llaman cuarto de libra con queso?
    – Utilizan el sistema métrico, no sabrían qué coño es un cuarto de libra.
    – ¿Pues cómo lo llaman?
    – Lo llaman una Royale con queso.
    – Royale con queso.
    - Sí, eso es.
    - Aha... ¿y cómo llaman al Big Mac?
    - Un Big Mac es un Big Mac, pero lo llaman Le Big Mac.
    - Le Big Mac... ¿y cómo llaman al Whooper?
    - No lo sé, no fui a ningún Burger King... 

Más allá de las célebres escenas del día de Acción de Gracias, donde las familias suelen encontrarse para terminar aflorando las diferencias, y que abordaremos más adelante, sin duda alguna es la comida entre los italo-americanos, en el cine estadounidense, y en especial sus historias a cerca de la mafia, siempre están sazonadas con su gastronomía típica; aunque en la trilogía de El Padrino (The Godfather;  Francis Ford Coppola; 1972; 1974; 1990), por ejemplo, el protagonismo de la comida se lo llevan las escenas de boda. Pero si hablamos de escenas memorables en este género hay que mencionar a  Uno de los nuestros (Goodfellas, Martin Scorsese; 1990), en la que encontramos a un grupo de mafiosos encarcelados preparando una cena digna de reyes. Contrasta el austero escenario con la opulencia de la cena: cajas de vino, langosta, gruesos filetes de carne, escena más que suficiente del trato preferencial del que gozaba la mafia mientras sus miembros esperaban a ser liberados. De hecho, Scorsese pone en boca de uno de sus mafiosos algunos secretos de la salsa de tomate de su madre. El paso del trato de favores dentro de la cárcel, va siendo ilustrado a través de las comidas, poco a poco los alimentos que van consumiendo son más exquisitos y costosos.
Ver una de las escenas (en inglés).


Un café, hamburguesa y tarta de cereza


También las cafeterías aparecen perenemente las películas norteamericanas. David Lynch recurre a ellas con insistencia. Es curioso pero resultan tan frías e impersonales, que normalmente resaltan la soledad de los personajes o su intransitoriedad. Comparémolas con el modelo de café parisino, en donde se lee y se pasa el tiempo. La cafetería que aparece en la serie y en la película de Twin Peaks (1992) se ha hecho realmente célebre. Lynch no ha ocultado, y así lo revela su trabajo fotográfico, su amor por  el pintor Edwar Hopper*, en cuyos cuadros abundan esas mismas carreteras norteamericanas, estaciones de gasolina y cafés. Todos esos paisajes parecieran remitir a la nada y, como se ha mencionado, a la soledad. 


En Blue Velvet (1986) se dan cita Sandy y Jeffrey en un café para hacerse confesiones. En Mulholland drive (2001) Betty y Rita se encuentran en una de estas cafeterías, e igualmente aparece una inquietante escena en la que dos hombres discuten en un café, pero los espectadores no podemos oír de qué hablan. (ver esta escena). En el fondo, el director contrasta estos espacios por antonomasia "reales" con la más completa  y dudosa realidad.

Vale citar The Loveless (1982;  Kathryn Bigelow), el ya clásico musical Grease (1978) o Tomates verdes fritos (1991; Jon Avnet); pero la lista sería interminable, los hemos visto cientos de veces en sus películas... pero otro referente que tenemos del cine norteamericano y su comida son sus famosas cenas del día de Acción de Gracia (Thanksgiving day)

Antes de cerrar este apartado quisiera mencionar la escena de Delitos y faltas (1989) en la que Mia Farrow aparece con Woody Alen, almorzando una hamburguesa en el cine. Queda en claro el amor de ella. Halley, por el cine, al preferir ir al cine antes que ir a almorzar.


Cómo sobrevivir al 'Thanksgiving'


Si algún tema nos han presentado el cine norteamericano acerca de su cultura es la célebre reunión en torno al día de acción de gracias. En su mayoría, si escapamos del cine más ñoño o de alguno bastante singular, lo que es recurrente en dichas cenas, llevadas a la gran pantalla,  es que el obligado reencuentro familiar se convierte en un ring de pelea; siendo la cena, un verdadero Macguffin para los reenfrentamientos de los viejos problemas irresueltos dentro de la familia. De las pocas célebres en que ello no es un terreno de peleas sino de gozo es en Hanna y sus hermanas (1986; Woody Allen). La historia se enmarca temporalmente entre dos Thanksgiving. Es hermosa una de las escenas en que las hermanas se dedican a los últimos preparativos de la cena, en donde la armonía y el buen rollo se dejan entrever.

Una magnífica escena de la cena, que tiene ese paralelismo con lo anteriormente mencionado, en la que se vuelve una verdadera fiesta fraterna alrededor del pavo y demás delicias, es la que aparece en Avalon (1990; Barry Levinson). Desde la perspectiva de unos inmigrantes (judíos, originarios de Polonia) presenciamos a una numerosa familia comiendo. La matrona espeta en medio de la cena del Thanksgiving: "Esta fiesta nunca la he podido entender... 'Thanksgiving'... dar las gracias a quién". La cena sirve para rememorar sus propias historias de inmigrantes, hay risas, discusiones laxas y algo de humor. Ver escena de Avalon (en inglés).
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Temas como la homosexualidad se ponen también en la mesa, 
en ¿Qué se está cociendo?

Pero hemos afirmado que en su mayoría esta fiesta se vuelve un terreno de tensiones familiares y, aunque muchas películas que giran en torno al tema, destacaremos algunas pocas por singulares. Una de ellas es ¿Qué se está cociendo? (2000; Gurinder Chadha), la directora nos relata cuatro historias multiculturales y multiraciales en el día de acción de gracias. Es de destacar que podemos ver muchos detalles de las preparaciones. Ver tráiler (en inglés). En la conocida Brokeback mountain (2005, Ang Lee), los dos protagonistas, ambos casados, cenan con sus respectivas familias y en cada escena queda en claro los problemas familiares de ambos amantes y la fragilidad de sus relaciones. (ver parte de las escenas, en inglés). Del mismo director chino también es célebre su Tormenta de hielo (1997) y cuya cena de Acción de Gracias permite enmarcar a esta familia en un rito convencional, pero a medida que avanza la historia nos devela la hipocresía de sus "pilares". Es memorable cuando la joven hija le toca dar las gracias, antes de cortarse el pavo, y convierte dicho agradecimiento en un verdadero, aunque breve, discurso social. Ver la escena en inglés.
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En una secuencia en la que se llega hasta la violencia física aparece en Esencia de mujer (1992; Martin Brest). El protagonista llega sin ser deseado a esta cena e, irremediablemente, pone todo de cabeza (Ver escena en inglés). Jodie Foster dirigió A casa por vacaciones (1995), en la hay espacio tanto para el encuentro como las histerias o tristezas del desencuentro. Interesante película aunque quizá le falte redondez (ver escena del pavo, en inglés).

Otras películas para masticar
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El Gatopardo (1963; Luchino Visconti) y la suntuosa cena aristocrática.

Soul Kitchen (2009; Fatih Akin) la cual fue reseñada en este blog, en donde se mezcla humor y drama.

Estómago (2007; Marcos Jorge) galardonada con la Espiga de Oro 2008 del Festival de cine de Valladolid, una historia social que mezcla lo carcelario, el amor y la antropofagia. Muy recomendable.
Los amigos de Peter,(1992; Kenneth Branagh) en la que se dedican largas y deliciosas escenas en torno a la comida como espacio de celebración y encuentro de las amistades-


Desayuno en Tiffany's (1961; Blake Edwards); aunque breve, la sola idea de que esta mujer tome su desayuno frente a la famosa joyería es de una eficacia sorprendente: con este breve acto podemos saber mucho de la personalidad de Holly.
Lo que resta del día (1993; James Ivory). En esta película asistimos a una puesta en escena majestuosa en  torno a la comida, desde la cena de los mayodormos, amas de llave y demás ayudantes hasta la aristocracia inglesa en tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Ver una escena en inglés.

Si algo ha demostrado este recorrido es que pocas cosas se aferran más a la memoria como los olores y los sabores, la textura de los alimentos en la lengua o en la mano, el crujiente sonido al untar mantequilla sobre una tostada o al morder una manzana. Sensaciones culinarias que permanecen, haciendo cosquillas, en el paladar del recuerdo y que en el cine en ocasiones actúa como sabrosa guarnición de obras magníficas

Ya le tocará en algún momento a los maridajes del vino, postres, bodas, etcétera...
Los manjares están servidos, que empiece la película.


* Leer: Algunos referentes pictóricos de David Lynch; 2008, Jesús Ademir.


miércoles, 14 de abril de 2010

Fatih Akin intenta la liviandad

Fatih Akin con su equipo en pleno rodaje de la película.

Cada año escribo una entrada dedicada a mi queridísimo director Fatih Akin. Recientemente, se ha estrenado en España su más reciente película: Soul Kitchen (2009). En muchas entrevistas, y en el mismo resultado de la película, puede verse su declaración de intenciones: ser liviano, dejar de comerse el coco con historias complejas (y también maravillosas), las cuales han venido construyendo su más que interesante tríptico -que esta vez ha aparcado- acerca del amor, la muerte y el demonio (leer sinopsis). El año pasado, el Festival de Cine de Gijón, estrenó Soul Kitchen, siendo Akin uno de los directores invitados en la edición número 47 del festival.

Uno de mis actores favoritos, Birol Ünel.

Soul Kitchen es una comedia que no pretende sino hacer pasar un buen momento de ocio, y lo logra. Una vez más, la música tiene un papel importante en la narración de su historia; esta vez, la  de Zinos (interpretado por Adam Bousdoukos), quien lleva un restaurante de mala muerte, y al que le empiezan a empeorar las cosas... la risa siempre está a salvo de los momentos más trágicos, como queda más que evidenciado en el entierro de una abuela.

 La excelente debutante Anna Bederke junto a Moritz Bleibtreu.

La camaradería, el desacierto, y la condición social de Zinos va a tener un peso fundamental en el desarrollo de la historia. La presencia poderosa de Birol Ünel da vida a un chef que viene a cambiar de cierta forma, el perfil y las ganancias del restaurante. El reparto es muy acertado y no podemos dejar de destacar la actuación de Moritz Bleibtreu, en el papel del desastroso e irredento hermano de Zinos.

Risas, una historia que engancha, buenas actuaciones, sorpresas, una dosis trágica que adereza con gags... La verdad, la he disfrutado mucho, y como siempre, saldré corriendo a comprarme la banda sonora de este fresco y nuevo acierto de Akin, quen en su edición limitada incluye un libro de recetas de un prestigioso chef. Tal como citan en la película... "Comida para el alma".

En la página oficila española se puede ver el tráiler... aunque aparece incorrectamente escrito el nombre de Birol Ünel en las fichas del reparto, ojo.
Página oficial alemana.

viernes, 23 de enero de 2009

Lo que dejó el cine en 2008

...Este mes la revista digital Cosas de cine nos entrega Lo mejor y lo peor de 2008, un enjundioso resumen de lo que el séptimo arte trajo consigo el pasado año. Como colaboradora he participado en un "claroscuro" (dos críticas enfrentadas de una película). Y que en este caso le tocó le turno a la última aventura europea de Woody Allen, la para mí odiada Vicky Cristina Barcelona. Bajo el título de Woody toma el dinero y corre, me enfrento en un verdadero mano a mano con mi compañero de revista Rosendo Chas. Igualmente, se puede leer de cada uno de los colaboradores una lista de las que consideramos las 10 mejores y las 10 peores , la cual aprovecho para publicar aquí (mínimamente, ampliada) y comentar la mía. Las 11 mejores .

1.- Al otro lado. No he negado nunca mi admiración rotunda por el director alemán, de origen turco, Fatih Akin. Excelente y singular narrador, un explorador constante de la condición humana, nos entrega a manera de historias cruzadas, segunda parte de su trilogía del Amor, la muerte y el demonio (crítica en este blog).

  2.- Antes que el diablo sepa que has muerto. El renacido Sidney Lumet hace gala de su veteranía como director en un efectivo y magnífico trabajo cinematográfico (leer crítica de Os bobolongos).



3.- 4 meses, 3 semanas y 2 días. Rumanía nos acerca a su cine con una dura historia que no desperdicia nada en su desarrollo, el triunfo de nuevo de la sobriedad, apelando a los mínimos. Excelente.



  4.- En el valle de Elah. Lejana a la grandilocuencia, Paul Haggis nos entrega quizá una de las mejores películas que aborda alguno de los "daños colaterales" de la guerra de Irak. Tommy Lee Jones, en estado de gracia, deja ver en cada uno de sus contenidos gestos la convincente transformación del personaje.



  5.-La cuestión humana. Sin duda, una película de riesgo y profunda, de las que dejan pozo. Aún la sigo saboreando (crítica en Os bobolongos).



6.- La familia Savages. Un retrato incisivo acerca de las relaciones con los otros. La reseña fue realizada en este blog.





  7.- Gomorra. Comentada recientemente en este blog. Con pinceladas del documental y del neorrealismo, el retrato de la Camorra napolitana hecho por Mateo Garrone nos ofrece cine de una calidad poco frecuente.




8.-Juno. Va más allá de las típicas historias de adolescentes embarazadas; Juno logra quitarle hierro al asunto, y trastoca el terreno del dramón para convertirle en un fresco relato adolescente (crítica en este blog).



  9.-Los limoneros. Basada en una historia real, el drama palestino-israelí es el telón de fondo para contar una historia de dignidad, a la vez que deja al descubierto, aspectos críticos de ambas sociedades. No se puede olvidar la poderosa presencia de la actriz Hiam Abbass.


10.-Tropa Élite. Ganadora de la Berlinale 2008, reseñada brevemente en este blog, un retrato caleidoscópico, lleno de ritmos y matices, de la corrupción policial en Brasil.




  11. Viaje a Darjeeling, reseñada por Os bobolongos, y como bien apuntan, resulta una "gozada de viaje".


  Las 11 peores

1.- Aritmética emocional Tal como diría mi compañero de Cosas de cine, Diego Salgado, una peli tramposa, bañada con la pátina pseudo profunda de lo indie. Hecha ad hoc para poder colarse en las salas de cine de arte y ensayo.

2.- Ausente (Stop-loss).. Criticada en este blog, un intento fallido por exponer algunas de las consecuencias de la guerra de Irak. Su directora se deja vencer por el sentimiento patriótico y sus actores poco ayudan a que la peli mejore.




  3.-Encarnación.- El moribundo cine latinoamericano, no sale aún de su agonía. Con una peligrosa impronta del cine de Lucrecia Martel, su directora intenta dibujar un retrato del mundo femenino y la madurez, cuyo resultado no pasa de la caricatura y lo onanístico. Tiene una cuidada fotografía.



4.-Expiación. Pretenciosa, pretenciosa, pretenciosa, dejando un sabor a estafa. El desarrollo de la historia termina siendo un verdadero desastre sin orden ni concierto, y ni hablar de la lamentable secuencia alucinada de su protagonista en la guerra. La niña, eso sí, es sorprendente.


  5.-Happy. Un cuento sobre la felicidad. Quizá Carlos Boyero nunca fue tan acertado, al definir el personaje de Poppy como "Uno de los más irritantes de los últimos años". Aunque, la escena de la clase de flamenco es memorable.



  6.-La ola. Si no fuera por mi querido Akin, ¿qué sería del cine alemán? El director Dennis Gansel hace que una interesante premisa se convierta en una verdadera clase de torpeza, en lo que a dirección de cine se trata. Ni hablar de su actor "fetiche" Max Riemelt... que protagonizó otro de sus anteriores desastres, Napola.


7.-El nido vacío. Uno de los defectos del reciente cine argentino es su empeño en la grandilocuencia. Con la sobrevalorada Cecilia Roth cuesta, ciertamente, empatizar con sus protagonistas. Muy evidente, además, sus intentos de recrear escenas sociales a lo Woody Allen: restaurantes un tanto burgueses, personajes en edad media, conversaciones en una mesa que se entrecruzan y, claro, jazz de fondo.





  8.- Buscando un beso a media noche. El cine indie ha vuelto, dijo la crítica en general... ¡qué miedo esta afirmación! La historia, que es un evidente autorretrato, más que idealizado de su guionista, está protagonizada por dos personajes estereotipados y para mí lejanos. Un tufillo pretencioso, soportado por una excelente fotografía y algún personaje fresco e interesante, el amigo (Jacob) de nuestro guionista, que resulta convincente y empático, apenas en segundos. Todavía me duelen los tímpanos de la exasperante voz de la infumable Vivian.


9.-XXY. Sí, cine argentino. Ni el carismático Ricardo Darín salva este esperpento pretencioso... ¿ya había usado este adjetivo? La joven actriz, Ailín Salas, aparte de su terrible defecto de dicción, convierte a su personaje en alguien realmente antipático.


10.-My blueberry nights. El sofisticado esteticismo de Wong Kar Wai llena una vez más nuestras pupilas, pero el cine necesita más que bellas imágenes... ojalá nuestro querido director se reinvente y no siga apelando a su fórmula consabida. La química entre la bella (pero aún poco convincente como actriz) Norah Jones y el más que plano Jude Law no termina de cuajar. Salí de mi letargo un poco, con la aparición de la fantástica Natalie Portman, pero finalmente terminó siendo una película aburrida.


 11.-Vicky Cristina Barcelona. Tal como queda expuesta en mi crítica, la considero una de las películas más desastrosas del 2008 (llena de torpezas y trampas). En cuanto a la nominación de Pe al Oscar a la mejor actriz secundaria, no se recuerda tamaño resbalón desde la nominación de Stallone para el premio al mejor actor por Rocky. Para terminar, cabe aclarar que esta lista está conformada por películas, que, comparadas con otras (supongamos High School Musical), no las convierten a mi juicio en las peores (como tampoco iría a ver Crepúsculo, por ejemplo). Pero sobre todo he partido de las decepciones (con respecto al nivel de un cineasta) o de las abiertas pretensiones y sus lamentables resultados en muchos casos. Puesto que no vivo de la crítica de cine, tengo que administrar el consumo de pelis, por lo que intento esquivar las que sospecho malas, de ahí el escaso número de cine español en mi lista. Apenas me atreví (que recuerde) con Elegy (reseñada en el blog) y Los crímenes de Oxford. Ambas, aunque no notables, sí muy disfrutables.

sábado, 14 de junio de 2008

Un viaje al otro lado

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Al otro lado (Auf der Anderen Seite) es la última película que apareció en las salas del director alemán Fatih Akin, a quien dediqué un post y quedó clara mi condición de fan de éste. La película viene a formar parte de la trilogía que Akin se ha propuesto realizar acerca del Amor, la muerte y el demonio –como sinónimo del mal– (Liebe, Tod und Teufel). Premios no le han faltado: mejor guión en Cannes 2007, mejor guión EFA (Academia de cine europeo 2007) y premio de la crítica del Festival de Cine Europeo de Sevilla 2007, y más recientemente, cuatro Lola de Oro (Academia alemana), entre los que incluía mejor guión, director y película.
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La historia se desarrolla entre Alemania y Turquía, seis personajes que se entrecruzan entre encuentros y desencuentros, y que por supuesto, la muerte forma parte de esas historias, en donde, como siempre está presente la inmigración, aunque éste no es le tema en sí (Es curioso, pero con la cantidad de inmigrantes que residen en Europa, pocas –proporcionalmente– son las películas en las que aparecen retratados).
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Difícil narrar una sinopsis que no revele parte de la historia, así que trataré de presentar a los personajes: en Bremen reside un viejo viudo, de origen turco, Ali (Tuncel Kurtiz) y su hijo Nejat (Baki Davrak), el cual representa esa primera generación que forma parte de Europa en donde confluyen dos culturas; Yeter (Nursel Köse), de origen también turco, quien, prostituyéndose paga los estudios de su hija, que reside en Estambul. Por otro lado, la hija es activista política del PPK, Partido de los trabajadores de Kurdistán, un grupo considerado terrorista en Turquía, la apasionada Ayten (Nurgül Yesilçay), que luego de aterrizar en Alemania, para buscar a su madre y escapar de la (in)justicia turca, se encuentra con la solidaria joven estudiante alemana Lotte (Patrycia Ziolkowska), quienes protagonizan uno de los besos lésbicos más alucinantes que he visto en el cine.
. Akin siempre logra introducir poesía en sus historias, por más duras que sean: los viajes en el coche o el ferry, los encuentros entre personas, las ciudades... El ritmo y las acciones en Al otro lado van in crescendo, al principio la cotidianidad y tedio de tres vidas se ven retratadas, luego las acciones no cesan y eso siempre aplaudo en el cine: que sucedan cosas. A diferencia de la primera película de la trilogía, Contra la pared, el director apuesta por una narración más pausada y comedida, pero como siempre, la música es un elemento fundamental en sus películas. El director no se adelanta a juzgar ni a componer con tópicos ninguno de sus personajes, por lo que terminan siendo, más que turcos, alemanes, musulmanes, estudiantes, prostitutas o profesores: humanos. .
En más de una oportunidad Akin ha declarado que no ve con buenos ojos la inclusión de Turquía a la UE, ya que cree que los cambios direccionales de las políticas turcas (para optar a entrar en Europa), no viene de abajo, o mejor dicho, por una cambio real de Turquía, sino que son forzados e impostados. Parte de eso lo encontramos en la escena en la Ayten, la activista que intenta pedir refugio en Alemania, conversa con la conservadora madre de su amiga (Hannah Schygulla), quien afirma, ante el desespero de la joven que "Todo se solucionará si Turquía entra en la Unión Europea", Ayten exaltada le increpa: "la Unión Europea es otra forma de globalización, y luchamos contra eso. ¡A la mierda la Unión Europea!".
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El New York Times ha calificado a Akin como uno de los más interesantes directores jóvenes de Europa, y tal como dicen mis amigos del blog Os Bobolongos, su trabajo resulta como un pulmón para el cine europeo, y ciertamente su mirada refresca mucho las propuestas que normalmente encontramos en el cine.
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En Al otro lado el viaje es el punto de partida y de llegada, y como ya ocurriría con el mítico Homero, el viaje les transforma a todos, como la muerte, ese otro viaje.
Imágenes: © Corazón Internacional
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martes, 29 de abril de 2008

Una pasión y muchos premios: Fatih Akin

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Ayer, mi director favorito (vivo), Fatih Akin (Hamburgo, 1973) se hizo con el Lola de Oro, premio de la Academia alemana equivalente a los Goya en España, por su film Auf der anderen Seite (Al otro lado). Además de haber sido galardonada como mejor película, también recibió el premio a la mejor dirección, al mejor montaje y al mejor guión. En esta última categoría el año pasado ya había sido premiado con, la Palma de Oro (Cannes) y el Premio del Cine Europeo.

Este joven cineasta, de producción sostenida, casi nerviosa, que se evidencia en la conexión de sus proyectos, que van uno tras otro o varios a la vez, fundó en 2003 su propia productora: Corazón Internacional, a fin de poder embarcarse en proyectos afines a los gustos del grupo que conforman la misma.

Akin, quien es hijo de inmigrantes turcos, confiesa que le cansa el que le quieran otorgar a su cine una cuestión de identidad entre culturas, él prefiere hablar de historias que tocan temas específicos, y opta por definirse como un contador de historias y no como un mensajero político. Pero es evidente que Europa lo ha escogido como el modelo de integración, el chico bueno/exitoso hijo de inmigrantes, ese que en vez de dar problemas (según los tópicos xenófobos) le ha dado al Estado premios de prestigio a un cine alemán que era, en esta últimas dos décadas, casi famélico.

Su filmografía tiene sello propio, un universo de personajes comunes, unidos a veces por su periferia: chicos de barrio, adolescentes, inmigrantes, profesores, drogadictos, gente pobre o cuanto menos no rica. Con Gegen die Wand (Contra la pared) saltó en 2004 a la palestra del reconocimiento, con un Oso de Oro de la Berlinale y el Premio del Mejor Film Europeo. Una película tan hermosa como dura, en la que su director no pierde el pulso y en la que nos regala sendos maravillosos personajes. Con ésta da inicio a una trilogía Liebe, Tod und Teufel (Amor, muerte y demonio) a la que le ha seguido en el apartado de la muerte: Al otro lado.

Atrás queda Kurz und schmerzlos (Corto e indoloro, 1998), que supera en resolución y eficacia a las dos que le siguen: Im Juli (En Julio, 2000) y Solino (2002). La primera, una narración predecible y prescindible y la segunda, aunque mejora el pulso de la narración, la épica de la familia de inmigrantes por momentos se hace eterna, pero ciertamente ya Akin afina su pulso para Gegen die Wand.

Quisiera hacer un paréntesis con una de sus películas, que más he recomendado y sigue siendo una de mis predilectas, en cuanto a su género (documental de música): Crossing the Bridge: The Sound of Istanbul (Cruzando el puente: los sonidos de Estambul, 2005).

Recuerdo que la estrenaron en Madrid en el verano, o cerca de éste. Por el título, supongo, no conseguí quórum para acompañarme al cine, así que decidí ir un día después del trabajo a unos recién remodelados cines Golem. El fresco que brindaba la sala (había unos 34º afuera), las comodísimas nuevas butacas, me permitieron hacer una siesta como de 15 minutos. Estaba preparada, empezaba la película, no sabía bien de qué iba, pero confiaba en el director. Supongo que para aquellos que tengan un espíritu viajero insaciable, de curiosidad penitente, de avidez por lo que guarda el mundo, la película, al igual que a mí, terminará siendo toda una revelación, que aún agradezco a su director. Hila con claro amor y asombro en su documental la música que vibra en Estambul, un hermoso retrato sonoro que abarca desde sus músicos callejeros, clásicos de la balada, el rap, el rock, lo experimental, hasta el folk más puro. Disfruté de todos y en especial del respeto que el director mostraba hacia el trabajo de cada uno de ellos, pero son dos los que guardo especialmente en mi memoria: la cantante kurda Aynur Dogan y el veterano Orhan Gencebay, a los que les arranca estupendas grabaciones, que ponen los pelos de punta. Al descubrir a éste último, me di cuenta de la diferencia de nuestras músicas, nada de voces potentes, sino todo lo contrario, la de él es como un susurro, de una sensualidad que acaricia… tremendo. Tras la música también está el retrato de una ciudad que une el Oriente con el Occidente. Si uno no la ha conocido, lo que apetece al terminar es ir corriendo a comprar un ticket de avión a esta ciudad tan antigua como mágica.

Links: promo película Youtube: fragmento de la aparición de Orhan Genbay en le film (un poco alterado del orig.) En otro post, comentario acerca de Al otro lado.