jueves, 10 de junio de 2010

Avanzamos por la colina


Avanzamos por la colina
el viento empuja suavemente
sino supieras que vengo de allá
que el dolor también atraviesa las islas

aquí poco queda
hay hambre de entrar en los espejos
una dulce Alicia que cae y cae

quizá me detenga en la curva
más arriba de donde las mujeres
siembran lavanda
mi mano
toca sus puntas olorosas

algo parecido a una canción
suena en algún lado

quizá la brisa sobre la hierba
mi pelo moviéndose
parece un pájaro.

8 comentarios:

Delikat Essences dijo...

Te comenté una vez que eras una poeta de tomo y lomo, pues lo vuelvo a afirmar después de leer estos sugerentes versos.

David dijo...

Que preciosidad, Claudia. Cuanta belleza en, hay hambre de entrar en los espejos/
una dulce Alicia que cae y cae.
Precioso! Y menuda foto! Me encantaría tener una copia grande! Seguro que de aquí a unos años esa instantánea vale su belleza en oro. Sobre todo si lleva tu firma. Se os extraña. Un besote.

Claudia Hernández dijo...

Desayunarse con vuestras palabras es un subidón total. Gracias a los dos, que tengan un buen día...

mapachito violento dijo...

Ayyy, hermoso.

Álvaro dijo...

Me haces querer acompañarte en esa colina, justo cuando te detienes en la curva. Qué bello paseo.

Cj dijo...

Desde el primer momento me siento asido por tu mano colina través, y como siempre todos tus sentidos afinados para hacerme ver, oler, tocar, oír, el gusto, es el buen sabor de boca después de rocorrer contigo las islas incapaces de atajar el dolor, los campos fragantes de lavanda cuidados por mujeres y siempre en compañía del viento. Delcioso.

Sorokin dijo...

Bello y sugerente poema, Claudia. Se puede ver, oir, oler y sentir. Huele a aroma de lavanda en la tarde mientras la brisa mece tu pelo.

Claudia Hernández dijo...

Cuánto agradezco vuestras cálidas y generosas palabras.