las hojas al moverse
el sonido
quizá una ola
la arena del desierto que se levanta
un remolino
acá dentro
hemos despertado antes de la aurora
en un silencio enorme
e irreal
cómo saber si aún permanecemos en el sueño
las ventanas como si respirasen
la inmovilidad
de los objetos que nos inquietan
todo ocurre temprano
o tan tarde
miento
la casa empieza a iluminarse
te tapas el rostro
al que apenas concedo un parpadeo
afuera
es posible que amanezca
sin nosotros.
Múnich, 21 de febrero de 2011
5 comentarios:
silencio enorme
e irreal
uff!!!
Maravilloso poema Claudia, me ha llegado muy hondo en estos momentos de mi vida. Un gran abrazo,
Y un suave aroma de noche y nostalgia
Hermoso poema, Claudia. Me sugiere el momento efímero de la duermevela o del despertar, me has dado ganas de cerrar los ojos y escuchar...
¡Claudia! Nos sorprendes con un hermoso poema. Me ha encantado y me ha evocado algo que hacía mucho tenía olvidado. Cuando mi hija mayor era pequeñita, muy pequeña, recuerdo que despertaba por la noche y si estaba inquieta la tomaba en los brazos y nos íbamos a recorrer la casa, mirábamos por la ventana, mirábamos el cielo, despertábamos a los perros. Ella necesitaba comprobar que el mundo no se había vaciado por la noche. Todo estaba allí, aunque en silencio. Nada se había esfumado.
He recordado esa inquietud y al mismo tiempo, esa ingénua ternura al creer que nuestros párpados cerrados, como la noche, puede apagar el mundo, con la suerte (y esa es la tranquilidad que a veces necesitamos), de volver a encenderlo a nuestro antojo.
Feliz despertar Claudia.
Un beso.
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